El Café de Trujillo, una historia que comenzó en 2017
En el corazón de Trujillo, en 2017, David y Raquel comenzamos esta aventura con mucha ilusión y una idea muy sencilla: crear un lugar acogedor donde disfrutar de un buen café, buenos productos y, sobre todo, del sabor de nuestra tierra.
Desde entonces hemos crecido poco a poco, aprendiendo cada día y dando forma a una propuesta cada vez más nuestra. Con el tiempo hemos incorporado nuevos productos típicos de la zona y diferentes opciones para desayunar, tomar algo o disfrutar de una pausa, siempre manteniendo aquello que nos impulsó a abrir nuestras puertas: ofrecer un trato cercano y hacer que quien entre se sienta a gusto.
Una cafetería con mucho sabor a Extremadura
Nos gusta nuestra tierra y queremos que eso se note también en la mesa. Por eso, la gastronomía extremeña tiene un lugar especial en El Café de Trujillo, tanto en algunas de nuestras preparaciones como en la selección de productos típicos que ofrecemos.
Y si hay algo que se ha convertido en una de nuestras señas de identidad es La Extremeña, nuestra tostada más famosa. Elaborada con jamón ibérico y producto de calidad, representa muy bien nuestra manera de entender la gastronomía: ingredientes sencillos, sabores auténticos y una preparación hecha con cariño.
El Café de Trujillo, una historia que comenzó en 2017
Para nosotros, El Café de Trujillo es mucho más que un sitio donde tomar algo. Queremos que sea ese lugar al que acercarse a desayunar, quedar para tomar un café, hacer una pausa durante el día o descubrir algunos de los sabores que forman parte de nuestra tierra.
También queremos que quienes llegan a Trujillo de visita encuentren aquí una pequeña puerta de entrada a nuestra gastronomía. Porque descubrir una ciudad no consiste únicamente en recorrer sus calles y monumentos: también significa probarla, compartirla y llevarse un poco de su sabor.
Desde 2017 seguimos trabajando con la ilusión del primer día, intentando mejorar, incorporar nuevas propuestas y mantener intacta nuestra esencia. Nuestro objetivo es sencillo: que quien venga una vez tenga ganas de volver y, por supuesto, de repetir La Extremeña.




